Extiendo el tiempo que me has dado
y simplemente me dejo ser.
Levanto los brazos y acaricio las nubes
mientras cubres tus manos con mi rostro.
Observo de lejos el amor
observo cómo crece y se fortalece
bajo nuestros ya cansados huesos
Tus ojos revelan al hombre
aquel que parte la eternidad
ese que distingue entre el antes y el después
de ti, de todo.
Todo comenzó al despertar
casi al final de un ciclo más
entre naufragios iridiscentes e inconclusos.
Estamos cerca
mente, corazón y espíritu
estamos cerca
ko ko ro.