Eres demasiado fiel
a un bruto como yo
A quien le encanta la soledad
aún y cuando no me acomoda
No podías sino recoger los pedazos
de los pétalos que arranqué
antes de que marchitaran
en mis manos llenas de ampollas
de expectativas
y desilusión
Amor florar
no podías sino soñar
una realidad que no existe
fuera de tu mente
Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde
lunes, 23 de septiembre de 2013
domingo, 22 de septiembre de 2013
Mi problema fue aprender a escribir
En mi soledad
te doy de comer
pan que me quema
me congela.
En tu magnitud
cuya memoria sonrío
para conservar conmigo
en las tinieblas
desapareciéndo bruscamente
mientras me arrastras
a tu vida de humo.
No reconozco
pero la miro
fijamente subir
arriba, en el cielo
deslumbrante
como flechas de fuego
afrodisíacas y purgantes
Todavía como animal estúpido
respondo temeroso y de rodillas
en torno de tu cueva
pidiendo acariciar
tus ojos soñolientos
con el corazón magullado.
te doy de comer
pan que me quema
me congela.
En tu magnitud
cuya memoria sonrío
para conservar conmigo
en las tinieblas
desapareciéndo bruscamente
mientras me arrastras
a tu vida de humo.
No reconozco
pero la miro
fijamente subir
arriba, en el cielo
deslumbrante
como flechas de fuego
afrodisíacas y purgantes
Todavía como animal estúpido
respondo temeroso y de rodillas
en torno de tu cueva
pidiendo acariciar
tus ojos soñolientos
con el corazón magullado.
martes, 17 de septiembre de 2013
Silencio póstumo de mi voz monógama y austente
Callo, y río
me escondo para no saberme
te espero para encontrarme
me miento para no buscarte.
Que de mis labios
ha caído lo último
de mi garganta resquebrajada
entre mis manos
llenas de lamentos
en gotas de agua.
Estiro los ojos
para sentirme
en la vastedad de mis raíces
que ya no florecen
a causa de dolores de pecho
que no me dejan dormir
Y de la vena caliente
que da vida
a este escrito de autocompasión
invento una excusa
para ponerle un fin
que nunca termina
y reír, y callar.
me escondo para no saberme
te espero para encontrarme
me miento para no buscarte.
Que de mis labios
ha caído lo último
de mi garganta resquebrajada
entre mis manos
llenas de lamentos
en gotas de agua.
Estiro los ojos
para sentirme
en la vastedad de mis raíces
que ya no florecen
a causa de dolores de pecho
que no me dejan dormir
Y de la vena caliente
que da vida
a este escrito de autocompasión
invento una excusa
para ponerle un fin
que nunca termina
y reír, y callar.
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