Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

miércoles, 26 de febrero de 2014

Escribir por escribir.

Escribir me ha enseñado que uno debe sentirse cómodo en su incomodidad o ser feliz en su tristeza, de otro modo, las ideas no fluyen. Se necesita de un constante vacío y como Bukowski lo mencionó; mucha cerveza. 
Para escribir siempre debe hacer falta algo y hacer de ese algo el motivo principal. Un anhelo inalcanzable que drene y agote, que robe el sueño, solamente así se puede plasmar la vida misma sobre el texto. Muchos considerarían este comportamiento como un método de tortura inefable e inhumana para la estima y la consciencia, pues someterse a semejante dolor no es bueno así como tampoco es para todos. Un escritor debe comprometerse con su agonía, abrazar su ser afligido, acariciar su cabeza y decirle -Da forma a esas lágrimas y conviértelas en las de alguien más- 

jueves, 20 de febrero de 2014

Fin, al fin.

Hoy es mi tercer día sin comer, no tengo ánimos en absoluto; soy un fracaso. Hace días que no escribo algo que pueda sanar la herida, he perdido toda esperanza (si es que algún día la tuve).

No hace más de 1 mes que tuve la oportunidad que siempre había deseado, escribir para el Caledonian-Record, en St. Johnsbury, Vermont. Buscaba eso desde hace años, me preparé en todo aspecto, inclusive tuve que adaptar otro estilo de vida que no era uno que me gustase, sin embargo, era el perfil que ellos estaban deseando encontrar. Lo sabía porque no era la primer vez que intentaba ingresar y escribir para ellos. Me pesan los brazos y la cabeza al recordar lo terrible que fue la entrevista, mi comportamiento tan inhumano característico de la resaca acumulada por un excesivo fin de semana...
He considerado dejar de escribir, me está matando lentamente mientras me hace sentir vivo, ¿acaso es algo que quiero, morir viviendo? Siempre quise morir de la forma más trágica, más dolorosa, mas nunca pensé que moriría con un cosquilleo entre mi pecho y estómago, con lágrimas en los ojos, escuchando música clásica, tecleando sin fuerza en la maquina de escribir, suspirando para llenar el vacío que hay en mi interior a causa de mis frustraciones y descalabres.

Caí de todos los escalones que había logrado escalar. Siempre supe que adoptar una postura positiva no traería nada bueno a mi vida, de verdad, ¿qué podía esperar? No soy lo suficientemente bueno para el mundo, ¿en qué momento pensé que el mundo no era suficientemente bueno para mí? ¡MALDITA SEA! Decepción tras decepción, mi vista no puede ser más gris.
No me quiero rendir, no lo quiero dejar, es un vicio que me satura, me colma de dicha y al mismo tiempo me aleja de todos, de todo. En mi mente no hay sino satisfacción, esa que me regresa en instantes el brillo, como un foco milésimas de segundo antes de fundirse, pues sé que cuando todo esto termine, podré decirme a mí mismo -Lo lograste, tú creíste en ti y por ti lo conseguiste. Nunca te importó nadie ni nada, simplemente los ignorabas y tú, tú sabías que podías. Al fin; el fin-

¿Es difícil notarlo? Me pesa en el alma el constante reclamo hacia mis capacidades, sé que soy bueno pero nadie se da cuenta, solamente lo dicen, me lo hacen notar. Sí, soy bueno, ¿pero para qué? Es una mentira que he tenido que convertir en verdad y que me está aniquilando, pues durante años la he creído y en cada pérdida, en cada revés que me da la vida derramo lo que podría ser la última gota de sangre, esa gota que me podría; matar.

domingo, 9 de febrero de 2014

Soy un bosque, y una noche de árboles lúgubres. Aquel que no tenga miedo de mi oscuridad, encontrará bancos llenos de rosas debajo mis cipreses.

Tarde asimilé que ella necesitaba más que un poema. Estaba harta de las letras, necesitaba de mí fuera de la maquina de escribir, de mi ayuda para no pedir ayuda. Su problema fue nunca darse cuenta que escribir es darle forma y sentido a el sufrimiento, a el amor, la esperanza y el hastío, sufría lo suficiente y nunca logré expresarlo sino en escritos, la alejé intentando alejarla de mi lado oscuro, de protegerla. Y es que muchas veces me he comparado con un hoyo que al principio parece seguro sin ser tan profundo, el peligro radica en ir adentrándote a él, se hace más profundo y oscuro...

De algo estoy totalmente seguro, que mientras la mujer siga sin entender a la perfección el aforismo de Nietzsche, seguiré estando solo.