Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

viernes, 11 de abril de 2014

Si estuvieras presente...

Si estuvieras presente, pretendería no verme ahorcado de la cornisa en donde las luces de navidad adornarían nuestra casa. La ropa me olería a miel  y nuestra habitación sería del color del otoño.
Si estuvieras presente, con lágrimas de alegría regaría nuestro jardín de tulipanes en donde colibríes te harían la tarde después de tu día de trabajo y por las noches, para dormir, el latir de mi corazón espantaría tus pesadillas. Mis venas arderían para darte el calor que cuando tiembles necesitas y tu aliento sería mi respirar.
Remojaría tus labios con una infinidad de colores al borde de las sábanas y me aferraría al pensamiento profundo de que tu necesidad me llena.

Si estuvieras presente, esperaría en tu voz un sinónimo de muerte al escucharte decir -No amaré a otro rostro- Te rogaría confianza con distinguida dulzura y salvajismo innato. ¿Cómo me haces amarte tanto en un segundo para después, ser devorado por tu inocencia ante el terror de tu silencio?

Pero no estás presente y, con el tiempo te vuelves espacio entre los pliegues de luz de mis ya cansados ojos, los cuales se vuelven, se alejan, te extrañan, te extienden la mano.
Es tu gracia indescriptible, como tú; indescifrable. Riéndole a nada, hundida en tu inmóvil cuerpo como una mujer pintada y sonriente, con una marca de sangre entre las piernas, solitaria, con sabor amargo, trémula, que me abraza para siempre.

miércoles, 9 de abril de 2014

Flor de cerezo.

Fue mi nombre tu manto cosido con algo más que noches de sangre y letras entre rosas. Perdido en rabia, en escritos de antecámara dibujé en tu piel un atlas a medias a causa de la desolación en la que envejecieron mis pupilas por la entrega, jugué evangelios de sufrimiento donde la lujuria existía pero las horas fueron cortas, en prados antes de tiempo, independiente, y sin oportunidad. En tu sombra llena de heridas luchando por despejarse me refugié, incapaz de encontrar protección entre tus pechos. Feroz y temerosa de querer, de no sentir, de no ser, buscaste mi amor y me encontraste como un error.

-¿Quién eres tú?- Me presento y pregunto con una voz incapaz de atravesar la vía del sonido, con mi calavera que ha olvidado el olor de su baúl, que ya no concibe el espacio, que ya no concibe el vivir. Solitario, sensible y al ras del suelo, poco falta para que me salgan gusanos; no me queda sino aceptar tu ausencia, el frívolo hueco en la sien. Ese extender de brazos que no me acercan sino a un boquete de espacio en donde el frío me consume.

-Necio sublime, esperando volar contra reloj- Me gritan, no escucho por la eternidad. Dobla mis recuerdos para no salir heridos, guárdalos en tu bolsillo roto, donde también pusiste mi corazón. Te suplico salir de la noche y devolverme la miel. Te suplico que no exhibas mi calma y entrégate a la luz.
Maligna, ya no sufro por ti, pero sufrí. Ya no somos los mismos; ni de los mismos serás. ¿A quién iluminarán tus ojos claros? (El sol de una aldea racionando alegría entre todos) ¿Qué labios prenderás? (Ayudando a repartir su calor y bendiciones) 

Serás un cadáver en cama ajena, tendida junto a un cuerpo, vendida por la triste belleza deseada por mi cariño. Evocando serena majestuosidad con tu mirar lleno de fuego y adicción, cuyo único recuerdo ensimisma mi pasión.

Tardío y profundo es mi pesar, un error ortográfico en un poema inane, mudo de juicio, blanca harina de promesas, blasfemias de sobra que nos conducen a una escalera bajo el mar, lo sabemos, nunca saldré de mi tumba ni quebrantaré la energía acumulada, irreconocible, desplazándome como animal entre el fango, herido. Es en días como hoy en los que te quisiera olvidar entre filtros y ceniza; sé que no te daré más.

lunes, 7 de abril de 2014

Un cuento de conceptos abstractos conectados con la realidad vivida.

Sólo un único recuerdo enajena el fervor por besar tu noble cuerpo; la eternidad. Un cuerpo muerto que no vindica el dolor causado por una sublime necedad fecundada en tus labios. Hay más tormento en estas ciudades del que puede ser soportado por los hemisferios de una bombilla gris. 

Una lengua sepultada aparece sin miedo, brindándote la luz que con soberbia humillas con el brillo en tus ojos. Aire frío y fantasmal, siendo por completo dueño de sí en presencia de todos los demás sosteniendo tu confianza reflexiva.

Es urgente destruir mis palabras minutos antes del silencio para así, caer en tus hombros siempre perdidos... En cualquier caso, siento celos, pues hay insectos que residen en tu interior.

sábado, 5 de abril de 2014

Cien silencios de un minuto.

Dos fantasmas de amor 
formados de materia verbal
después de contemplar
ambos rostros
el que te ríe y el que te cuesta
Tu pensamiento
ocupa tantas cabezas
muere tantas muertes
es mucho más fuerte
que tu presencia.
Un Genio de cuello
doblado bajo un techo de paja
con voluntad de volverlo carencia.
No tiene nombre en ninguna lengua
aquella, que igual a su contrario
no tiene mar, ni limite ni paciencia.

viernes, 4 de abril de 2014

A tu salud, que no es la mía.

Es el sudor en la sien mientras lates en mi cabeza, la desecación en los labios a causa de tu ausencia. El sabor penetrante aún y al no tenerte, te marcas en mi haber de tantas formas. Una arcada producida en tu memoria abunda y resquebraja mi espíritu... Los días siguientes, no son días por ti, mas, necesito y quiérote aquí; cerveza.

jueves, 3 de abril de 2014

Conmutación léxica concupiscente

Introduje la extremidad en tu lago, como quien empapa una pluma en un charco de palabras rodeadas por lobos sin conocimiento de la soledad, viajando hacia el pasado víctima de quejas apagadas implorando atacar tu atlas haciendo pactos con tu lugar encadenando tu espíritu.
Inclinándote como a mis libros en el estante para sembrar mis hojas en tu edén, convirtiendo tu llano en vino alebrestando mis delirios. Deletreas "nadir" con la boca llena mientras la nieve cae sobre la caja que esconde mis secretos, tan perdida del rebaño, soy un perro que no tiene letras.
Pule el vidrio de mi lampara sin compasión para que el sueño me sobrevenga y así recibir la muerte en mi cama despojado de moral.

martes, 1 de abril de 2014

Ab Imo Pectore

Me he perdido completamente, he regalado mis senos al viento y tras mis parpados yace un cementerio de anhelos, ríos negros de desolación, helada y lóbrega desolación que fluye a través de mis venas que ya no son venas y mis lagrimas que ya no calientan.

Cargo a la muerte en mi espalda, mi cuerpo es su manto, su palacio de escritos, mis penas; su tinta malgastada en un ídolo antiguo, un camino borrascoso de espinas y nubes de hedor ocasionado por mi YO en estado de putrefacción.

Un árbol seco de frutas cortas y ramas sedientas dando fin a todo lo sembrado en la tierra como un cero a la izquierda de la verdad. Soy un viaje que puede durar épocas de farsa y secar la vida sobre tu piel. Carne que ya no se toca en vida, una lengua roja que no podrá arrullar tu corteza. Físicamente ya no existo, mi mente ya no nutre pensamientos, es lo último que tengo, sin capacidad de concebir; espiritualmente, me destruyo a mí mismo. Mi inteligencia ya no tiene sangre, mi corazón es un calamar de pesadillas hundiendo navíos hasta el fondo del mar. Soy sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencias y...