Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

miércoles, 9 de abril de 2014

Flor de cerezo.

Fue mi nombre tu manto cosido con algo más que noches de sangre y letras entre rosas. Perdido en rabia, en escritos de antecámara dibujé en tu piel un atlas a medias a causa de la desolación en la que envejecieron mis pupilas por la entrega, jugué evangelios de sufrimiento donde la lujuria existía pero las horas fueron cortas, en prados antes de tiempo, independiente, y sin oportunidad. En tu sombra llena de heridas luchando por despejarse me refugié, incapaz de encontrar protección entre tus pechos. Feroz y temerosa de querer, de no sentir, de no ser, buscaste mi amor y me encontraste como un error.

-¿Quién eres tú?- Me presento y pregunto con una voz incapaz de atravesar la vía del sonido, con mi calavera que ha olvidado el olor de su baúl, que ya no concibe el espacio, que ya no concibe el vivir. Solitario, sensible y al ras del suelo, poco falta para que me salgan gusanos; no me queda sino aceptar tu ausencia, el frívolo hueco en la sien. Ese extender de brazos que no me acercan sino a un boquete de espacio en donde el frío me consume.

-Necio sublime, esperando volar contra reloj- Me gritan, no escucho por la eternidad. Dobla mis recuerdos para no salir heridos, guárdalos en tu bolsillo roto, donde también pusiste mi corazón. Te suplico salir de la noche y devolverme la miel. Te suplico que no exhibas mi calma y entrégate a la luz.
Maligna, ya no sufro por ti, pero sufrí. Ya no somos los mismos; ni de los mismos serás. ¿A quién iluminarán tus ojos claros? (El sol de una aldea racionando alegría entre todos) ¿Qué labios prenderás? (Ayudando a repartir su calor y bendiciones) 

Serás un cadáver en cama ajena, tendida junto a un cuerpo, vendida por la triste belleza deseada por mi cariño. Evocando serena majestuosidad con tu mirar lleno de fuego y adicción, cuyo único recuerdo ensimisma mi pasión.

Tardío y profundo es mi pesar, un error ortográfico en un poema inane, mudo de juicio, blanca harina de promesas, blasfemias de sobra que nos conducen a una escalera bajo el mar, lo sabemos, nunca saldré de mi tumba ni quebrantaré la energía acumulada, irreconocible, desplazándome como animal entre el fango, herido. Es en días como hoy en los que te quisiera olvidar entre filtros y ceniza; sé que no te daré más.

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