Cargo a la muerte en mi espalda, mi cuerpo es su manto, su palacio de escritos, mis penas; su tinta malgastada en un ídolo antiguo, un camino borrascoso de espinas y nubes de hedor ocasionado por mi YO en estado de putrefacción.
Un árbol seco de frutas cortas y ramas sedientas dando fin a todo lo sembrado en la tierra como un cero a la izquierda de la verdad. Soy un viaje que puede durar épocas de farsa y secar la vida sobre tu piel. Carne que ya no se toca en vida, una lengua roja que no podrá arrullar tu corteza. Físicamente ya no existo, mi mente ya no nutre pensamientos, es lo último que tengo, sin capacidad de concebir; espiritualmente, me destruyo a mí mismo. Mi inteligencia ya no tiene sangre, mi corazón es un calamar de pesadillas hundiendo navíos hasta el fondo del mar. Soy sólo comienzos y ausencias y ausencias y ausencias y...
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