Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

Poemas e imágenes: Existencialismo a mitad de tarde

martes, 8 de octubre de 2013

Arena

¿Qué tan lejos puede uno llegar cuando no sabe si quiere llegar? Los constantes cambios que recientemente sufría me habían puesto en un estado de intermitencia, a veces era y otras no. Escoger definitivamente es negarse al resto de posibilidades que uno tiene de frente, es cerrar puertas y ventanas para permanecer adentro o es abrirlas esperando salir.

Había conseguido un empleo de medio tiempo en una tienda de discos, en sí, no era un trabajo que pagara bien, pero podía escuchar música todo el día y a veces me topaba con personas que valía la pena escuchar. Aunque siendo sincero, no hay un sonido más hermoso que el del silencio. Es reconfortante no escuchar ni lo que uno mismo está pensando, ese helado suspiro en los oídos que abre un hueco en la mente y aniquila, se encuentra uno parado frente a la realidad, viéndole de abajo hacia arriba como un gigante que espera impacientemente aplastar, pero demora debido a que le gusta ver cómo temerosos nos guardamos ese instante.

En dicho empleo, me tocó conocer a una mujer llamada Sussie Vera, de buen ver, tremendo culo, blanca, estatura media, sin embargo, con una voz que borraba todo rastro de deseo dentro mío, era insoportable. A veces, soñaba con coser su boca y crear a la mujer perfecta... Exageré... Tenía dinero, era un mal necesario, era justo lo que necesitaba en ese momento. Un polvo de vez en cuando, tragos que no me costaban ni un centavo, días acostado junto a ella manoseando su cuerpo, ¿qué más podía pedir un mal nacido como yo?
La cosa iba bien, todo normal hasta que a deshoras y a escondidas comenzamos a vernos, creamos una necesidad incontrolable, teníamos un libido insaciable que poco a poco nos crearía muchos problemas. En particular, recuerdo un día en que mi debilidad por el vino casi me cuesta su compañía. Me dirijía hacia la tienda de discos a laborar, cabe mencionar que iba con una resaca tremenda generada por 2 botellas del licor más barato y una entrañable incapacidad para escribir esa noche, tenía pensado tirar todo a la mierda, quería estar en el rincón que solía usar como escondite cuando las cosas no iban como esperaba; no pude. Mi maldito perro estuvo ladrando toda la mañana, no sé por qué carajos, eso fue lo que me hizo no querer estar en el apartamento. No pensaba en nada, caminaba sin rumbo, cuando en mi camino se cruzó Sussie
-Hey- Esa horrible voz taladrando un hueco dentro de un hueco en mi mente.
-Hola- Respondí de la manera más antipática posible, no quería interactuar con ella más.
-¿Adónde tan cabizbajo?
-Me dirijo a trabajar, no me molestes.
-Vamos por un trago, no me gusta verte así.
No podía decir que no a su invitación a sabiendas que todo iba por su cuenta, simplemente debía soportar un poco sus platicas vacías y no decir nada, puesto que todo le causaba gracia y su risa no era más que un ataque cardíaco.
-Está bien-
Me llevó a un lugar al que nunca había puesto pie y me pidió una cerveza, la cual demoró de más en llegar y yo me estaba poniendo violento e impaciente hasta que por fin llegó.
-Eh, espera. Sólo pedí una, llévate esto de aquí.
Sorprendido puesto había 4 cervezas en una cubeta, pensé lo peor. Estos bastardos me quieren poner ebrio y cobrarme de más, no iba a caer en su bajo truco.
-Es un especial de 2x1, las otras cervezas son gratis.
Dijo la mesera a la cual no dejaba de verle el cuello, era muy bonito.
-¿A quién se le ocurre? Esto no va a terminar bien- Le mencioné a Sussie.
Seguimos bebiendo hasta que cayó la noche, dijo que tenía una fiesta cerca, el cumpleaños de una amiga de la alta sociedad y que necesitaba arreglarme si deseaba acompañarla. No me pareció mala la idea y enseguida nos fuimos a su casa. Estando allí, su madre, una mujer bastante bien formada y de un muy buen ver, me recibió con bastante gusto. Me preparó un poco de comida mientras me servía un vaso de vino.
-¿Qué te trae por acá? Ve en qué condición llegas, todo hambriento. No es forma de tratar así a un hombre- Le dijo a Sussie -No te deberá faltar nada, pide lo que necesites, lo que necesites- Remarcó ese final con un tono un poco coqueto y lúbrico mientras se contoneaba en la estufa.
Sussie me tomó de la mano y me dirijió a su habitación, comenzó a probarse un par de vestidos y yo acostado en la cama veía su transformación. Para la segunda muda, estaba bastante excitado, así que la tomé por la espalda y la aventé a la cama. Se me dijo que no me podía faltar nada y que podía pedir lo que necesitara, claro que necesitaba un poco de cariño después de tanto alcohol.
Se decidió por un vestido al fin y comencé a probarme ropa yo, traía pantalones, cintos, zapatos, camisetas, de verdad no sé a quién le pertenecía, me dio mala espina saber que tenía mucha ropa de hombre, igual, era algo por lo que yo no me debería preocupar, era un turista disfrutando de la ciudad. Cuando por fin encontré lo que buscaba, salimos de la habitación y su mamá nos esperaba sentada en un sofá justo fuera de la puerta como si estuviese imaginando todo lo que dentro pudiésemos estar haciendo.
-Te ves justo igual que mi esposo cuando tenía tu edad, su ropa te va justo bien.
Así que me di cuenta que el hecho de tener ropa de hombre no era sino porque era de su padre, sentí un extraño escalofrío y al mismo tiempo me sentía más macho que nunca. Seguimos bebiendo un poco para entrar más en calor hasta que por fin llegó la hora de retirarnos a la fiesta, donde seguro me esperaba más alcohol, mujeres, comida y cualquier cosa que la alta sociedad pudiese costear.
Al llegar a la casa donde se llevaba acabo la fiesta, nos recibió un guardia, pidió nuestras identificaciones y después nos permitió entrar. El lugar se veía bastante caro: Estatuas en las esquinas, jardín central, espejos enormes y cuadros de Rembrant, los cuales no dudé ni un instante que fuesen reales.
Socializé un poco esperando que se me brindara la oportunidad de ir a servirme algo de beber. No tardó mucho la anfitriona en mencionar que podíamos servir en nuestros vasos lo que quisiéramos, había una lista enorme de botellas de whisky, vodka y cerveza. Fui directamente a servirme un vaso entero de whisky, el cual acabé de inmediato y me serví otro más.
Los tragos iban y venían, todo estaba bien, nunca me imaginé estar en un lugar con personas que no sabían siquiera cambiar un foco puesto pagaban por todo eso que la clase alta no suele hacer.
-Hay un Karaoke en la parte de afuera, estoy segura que les encantará.
¿Por qué no? Vamos a cantar una canción a Sussie, estoy bastante aburrido y quiero terminar con esto de una vez.... (Continuará)

jueves, 3 de octubre de 2013

A Lise Drapees

Querida Lise:


Sé que mi silencio es imperdonable, así como sé que habrás de perdonármelo. Estuve en Boston (2 días los perdí completamente estando borracho, 28 días en casa de unos amigos... Un hotel) y cada noche quería llamarte... Decirte, inútil decirte que no consigo fuerza para escribirte un poema. No sé cuándo volverá. La abismal distancia que se me suele abrir entre el deseo y el acto no me guía, existe silencio, no me pidas explicaciones. Se ha dormido, ¡DESPIERTA! Mi herida central, supongo, está descompuesta, y tú mejor que nadie sabe que ese es el lugar de donde manan los poemas (o uno de los lugares, no tengo por qué contarte de los demás). Boston me horrorizó; el Fairmont apenas me hizo sonreír, era más frío que tu inexistente toque (-7ºC) y el licor sólo me recordaba a tu sudor aguardientoso que solías derramar en mi boca cuando te postrabas con tu figura sobre de mí. Cuando tengas tiempo y ganas te ruego explicarme cómo es posible vivir sin ti. No fui a Harvard a ver a Clara, ni a Vermont a verte a ti porque contaba los minutos que faltaban para huir, tomar tu mano y huir dentro de nosotros. Llevarte a Nueva Zelanda, nuestra patria perdida.
Muchas gracias por tu cariño por mis poemas (Leerlos a nuestro hijo es un ejemplo). En cuanto a mandarte las traducciones, de verdad no creo que deban ser leídos por tus demás amigos, menos por esos rubios asquerosos que no entienden ni un carajo lo que hay entre tú y yo. Aparte me temo que mi inglés no sea suficiente.
Se te extraña aquí, si supieras cómo se te extraña. Y muy en especial, pienso en tu segundo rostro que me convierte en ríos de nostalgia.

Hoy cometí mi primer acto heroico, fui a la playa. No me gustó y no estoy tranquilo, nada más estúpido que alentar estos deseos y no obstante son más fuertes que mi sentido erítico y mi sentido del humor.

Si tienes tiempo, dame un lugar, ahora que andas entre la metamorfosis y el descubrimiento. Te extraño.

Y si puedes, mándame una postal con un pajarito de muy vivos colores. Un abrazo


Ed
138 St James Ave
Boston, MA

lunes, 23 de septiembre de 2013

Amorenflor

Eres demasiado fiel
a un bruto como yo
A quien le encanta la soledad
aún y cuando no me acomoda

No podías sino recoger los pedazos
de los pétalos que arranqué
antes de que marchitaran
en mis manos llenas de ampollas
de expectativas
y desilusión

Amor florar
no podías sino soñar
una realidad que no existe
fuera de tu mente

domingo, 22 de septiembre de 2013

Mi problema fue aprender a escribir

En mi soledad
te doy de comer
pan que me quema
me congela.
En tu magnitud
cuya memoria sonrío
para conservar conmigo
en las tinieblas
desapareciéndo bruscamente
mientras me arrastras
a tu vida de humo.

No reconozco
pero la miro
fijamente subir
arriba, en el cielo
deslumbrante
como flechas de fuego
afrodisíacas y purgantes
Todavía como animal estúpido
respondo temeroso y de rodillas
en torno de tu cueva
pidiendo acariciar
tus ojos soñolientos
con el corazón magullado.

martes, 17 de septiembre de 2013

Silencio póstumo de mi voz monógama y austente

Callo, y río
me escondo para no saberme
te espero para encontrarme
me miento para no buscarte.

Que de mis labios
ha caído lo último
de mi garganta resquebrajada
entre mis manos
llenas de lamentos
en gotas de agua.

Estiro los ojos
para sentirme
en la vastedad de mis raíces
que ya no florecen
a causa de dolores de pecho
que no me dejan dormir

Y de la vena caliente
que da vida
a este escrito de autocompasión
invento una excusa
para ponerle un fin
que nunca termina
y reír, y callar.

miércoles, 17 de julio de 2013

Constantemente
paso horas
contemplando
las palabras exactas
dentro mi mente
Llego a la conclusión
de que no existe
combinación
correcta de letras
que describan
cómo me haces sentir.

domingo, 7 de julio de 2013

Quieto

La noche más fría del Invierno parecía ser también la más solitaria. Nunca me había sentido tan solo desde que me alejé en parte de todo lo material, me había convertido en un asceta. Lejos de la ciudad, de los placeres mundanos, lejos de mí. No recuerdo muy bien cuándo fue la última vez que me sentí cómodo, tibio, en los brazos de alguien; seguro. La leña en la chimenea poco a poco se apagaba convirtiéndose en brazas que no podían calentarse ni entre ellas, y allí estaba yo, con las manos bajo mis axilas intentando atrapar las últimas esencias de calor que emanaban mi cuerpo. No sabía si iba a pasar esa noche y sin embargo; no me importaba. Había vivido lo suficiente como para decidir cuándo era prudente quitarme la vida. Ya me habían roto el corazón y había roto yo unos cuantos, me endeudé con más de 4 bancos cosa que por la noche debo confesar me robaba el sueño, algunas veces soñaba que estaba recluido en la cárcel, tras barrotes impidiendo que cumpliera lo que en aquél entonces eran mis sueños: Formar una familia, tener bienestar, un patrimonio y llegar a ser querido por alguien. Para ser sincero, todo eso hubiese sido mejor, noches sobre una lápida y los incesantes maltratos por parte de los guardias puesto aquí, donde me encuentro escribiendo lo que podría ser mi última anécdota, me encuentro recluido en otro tipo de cárcel, una cárcel helada, de completa soledad, una que fui construyendo sobre esos sentimientos que quise olvidar sin darme cuenta que ellos me habían olvidado hace ya tiempo.

Quisiera convertir este escrito en una confesión, puesto hay muchas cosas que quisiera quedaran claras en dado caso que de verdad esta noche fuese mi última. Pero, nunca aprendí a confesarme. Mi abuela, una persona bastante devota había intentado en más de cien ocasiones inclinarme hacia la Fe, inculcarme esos valores cristianos que la constituyen, que encontrara mi camino en la senda del señor. A esa edad, no pensaba sino en terminar mis estudios los cuales eran de nivel medio, tener novia, hacer dinero, vivir. No tenía tiempo para otra cosa que no fuese para mí, era bastante egoísta y eso fue lo que me llevó a rechazar toda doctrina que me fuese impuesta, más si se trataba de una ideología bastante inestable de carácter imaginario. Supongo que me rehusaba a causa de el temor que se impone al momento de educar a una persona con bases religiosas. Si haces esto, te va a pasar esto. Si haces lo otro te puede ir peor. Nadie necesita que le digan las consecuencias de sus actos, puesto ninguno mismo las conoce. Ese tipo de mentalidad rechaza de manera intrínseca el orden universal de las cosas, le escupe a la metafísica en la cara mientras hace ver al libre albedrío como una liebre atrapada en una caja unos segundos antes de ser desollada para caldo.

Por instantes, pienso que de saber la hora sufriría menos. Pues sabría qué tanto falta para el amanecer y empezaría a pensar en el calor que me brindarían los rayos de sol. Pero, conforme se consume la vela que ilumina mi escritorio, se consume mi voluntad para seguir. Hasta el momento siento que no he dicho algo que valiera la pena ser leído, que estoy escribiendo para mí y de verdad no necesito, ¿o sí?
¿Podría ser esta la confesión que creí nunca podría dar? Una confesión hecha hacia mí; de mí.

Cuando se encuentra en el límite y se ve su vida en un peldaño a un paso del precipicio se comienza a sentir uno bastante vulnerable. Y acepto que en este momento, conforme se me entumen las manos, voy sintiendo más miedo. Intento desesperadamente aferrarme a la vida a base de recuerdos que sé calientan mi corazón sin poder conseguir traer a la memoria uno conciso, uno real. Después de tantos años alejado de todo uno pierde la noción de la realidad pues son más de muchas ocasiones en las que uno se imagina cosas simplemente para perder el tiempo, y entre todas esas historias inventadas se perdieron las reales.

miércoles, 26 de junio de 2013

Dos noches de perdón.

Sentía que se me entrecortaba la voz, sin embargo, tenía que decirlo. Tenía que hacerle saber que fue mi culpa y que nunca me lo iba a perdonar
-Todo pudo haber sido evitado. De verdad, te lo digo- Y ella me veía con sus dos cristales opacos, túneles de inocencia y ternura, aunque esto no fuese verdad. Sus ojos no eran sino la tela de una araña y yo fui una de las tantas moscas que se encontraban atrapadas, sin salida ni esperanza, a momentos de ser devoradas.
-Te pido me disculpes por haberte dirigido la palabra, por haberte hecho creer que pasarían cosas y por haberme enamorado de ti- Le dije y no tenía razón, como siempre, tenía esa particularidad de que hacía perder a quien se pusiera frente a ella su estima y decencia. Proyectaba una fuerza magnética que arrastraba tu cabeza al piso, y cabizbajo, te confesabas como si sus errores fueran tuyos. Son pocas las mujeres que poseen ese don y quienes lo hacen no saben aprovecharlo.
-No pasa nada, déjalo en el pasado. No es algo que afecte hoy en día-
-Yo sé que no...- Otra vez, dándole la razón. Traicionando mi empuje de convicción, atemorizado por su 1.62 de estatura.
-...Digo, no sé, la verdad. Podría decirte un millón de cosas como por ejemplo: Dejemos la fiesta, vamos a mi departamento y, ¡hagámoslo toda la noche! No es como que te esté diciendo la verdad- Finalizando las palabras, guardamos un silencio momentáneo y los dos nos arrebatamos a carcajadas.
Esa noche, ninguno de los dos durmió; ni la noche siguiente. Y las disculpas se convirtieron en muestras carnales aún más culposas que el crimen de habernos enamorado.

miércoles, 19 de junio de 2013

Ojos de perro

-¿Estás triste?
-No, no estoy triste- Le respondí viendo a través de la ventana del autobús, de verdad no quería que me viera a los ojos. Tenía una magia indecible de saber cuándo de verdad estaba triste, decía que se me hacían los ojos de perro.
-Voltéame a ver, quiero que me digas que no estás triste.
No me quedó sino empezar a pensar en cosas que me alegraran la vida, como una tormenta eléctrica, la música clásica, escribir, el día en que la conocí, nuestra primer noche juntos, el primer beso o ese abrazo en que nos fundimos mientras los dos lloramos después de una discusión.
-¿Me ves? no estoy triste. Mejor dicho, siempre estoy triste. No dejo de pensar en el día en que te tengas que ir.
-Ay. Ya te dije que no me iré. Nada más necesitamos arreglar bien nuestra situación. No tenemos donde vivir, me cansé de estar en casa de tu madre y que no podamos dormir en la misma cama. Me canse de despertar, irme a trabajar y que tú sigas acostado esperándome y que ni la comida me puedas preparar. También debes poner de tu parte, esto de escribir no te va a llevar a ningún lado. Piénsalo.
Y sí, puede que haya tenido razón, que el escribir no me llevase a ningún lado sino a recordarla siempre con los dedos y entre líneas. Puesto es la única forma en que la puedo tener conmigo.

Ella lo sabía y yo lo sabía. Nunca entendí sus motivos para ocultarlo. A veces llego a creer que todo estuvo en mí, luego me convenzo de que así fue. Pues tengo una forma infalible de arruinar todo en la vida. Y seguro fue por lo que vino hasta mí, necesitaba caos en su vida, más de el que pudiese ella misma soportar. Un caos que ordenara el suyo, como dos fuerzas contrarias que crean un balance sin darse cuenta, y la verdad, yo no tenía conocimiento absoluto de lo que una vida sin ella sería, mucho menos estaba preparado.
Cobijarme entre sábanas de poemas y noches enteras de sueños juntos no era lo que esperaba, al menos no de alguien a quien tuve poco tiempo para conocer, quien llegó de maneras inesperadas mientras yo me encontraba tirado en un sofá con una resaca de 4 días y que tuve que caminar por horas para nuestro encuentro.

A veces, cuando me veo al espejo busco lo que ella veía en mí. Esos ojos de perro que seguro nunca tuve o que sólo ella podía ver. Y me lleno de escalofríos cuando pienso que probablemente, esos ojos, sean ya mis ojos, pues desde que se fue; más triste no he podido estar.

miércoles, 8 de mayo de 2013

I & II

Faltaban 47 minutos para las 4 de la mañana así que tomé mi máquina de escribir pues sentí estaba en el punto exacto que todo escritor necesita para crear una gran novela. Me serví un poco más de burbon y me senté frente a la ventana la cual reflejaba mi rostro cansado y ojeroso. Estaba por comenzar a maltratarla pensando en todo lo que me inspiraba para escribir, que siendo honestos, no eran cosas placenteras. Me rodeaba de pérdidas, ausencias, necesidad y vicios, ¿qué clase de novela se podría escribir tomando en cuenta semejantes factores? La gente está mal acostumbrada por escritores como Coelho, se han olvidado de los perdedores, de los poetas malditos, esos que plasman sentimientos de integridad, de verdadera sinceridad, son quienes te abren su corazón y te permiten entrar sin zapatos para que des un recorrido por él.

Pensé escuchar el teléfono mas no puse demasiada atención, estaba perdido en encontrar la palabra con la cual empezar a escribir, cuando de pronto -Ring- Alguien estaba llamando, pensé lo peor, no era muy apegado a mi familia mucho menos a mis amigos quienes a esas horas y en semejante día era más normal que estuvieran junto a mí que llamándome.
Levanté la bocina y no hice sino respirar junto al teléfono, si alguien llamaba a esa hora era porque algo necesitaba o tenía una urgencia por comunicar alguna noticia así que no fui quien inició la conversación.
-Hola, ¿cómo estás?- Escuché la voz más dulce e inocente, aquella que mueve toda fibra en mi interior y me regresa a la infancia.
-¿Qué pasó?- Cabe decir que ante tal debilidad uno no se puede mostrar inmediatamente rendido, hay que mantener un temple estoico y continuar con toda tranquilidad, pues reside en toda mujer una fuerza abrazadora que consume la decencia del hombre si éste se muestra con una pizca de inseguridad y/o disciplina.
-¿No puedes ser un poquito más cariñoso? No hemos hablado en mucho tiempo y...-
-Sí, han pasado ya 3 meses y unos días- Respondí con una seguridad, pues tenía los días contados desde la última vez que la vi.

La conocí de la manera más extraña y así de extraña fue la forma en que me fui enamorando de ella.
Siempre me he considerado un hombre bastante solitario y sin necesidad de verme rodeado de alguien, hasta cierto punto me sorprende lo solo que puedo estar y el tiempo que puedo estarlo. En pláticas con amigos, de esas que al calor del vino ya son más sinceras y sin rumbo fijo, se me comentó acerca de una página de citas por internet, la cual tenía a las mejores chicas, del cuerpo que uno quisiera, la estatura y hasta las tallas necesarias para satisfacer cualquier deseo carnal y/o moral que se tuviese. Tomé la recomendación de una manera educada y no hice ningún comentario al respecto, bien se dice que si las palabras son más bellas que el silencio es cuando se debe abrir la boca, y en ese entonces, no lo hice.
No podía sacar de mi mente la idea de que junto a mí podía tener a la chica que deseara a cambio de simplemente introducir nombre, edad, pasatiempos y lugar de nacimiento en una base de datos que recopilaba esta información y después de unos minutos arrojaba resultados de compatibilidad.
Supuse que no tenía mucho por perder y que probablemente pudiese encontrar el amor, en el cual no creía, de forma tan sencilla.


Nombre: Ed Lain

Edad: 32

Pasatiempos: Ninguno

Lugar de Nacimiento: Doylestown, PA

-Sin resultados- Letras rojas parpadeando me cristalizaron los ojos.
-Jajá, ¿qué esperaba? Como si una mujer en esta pocilga de ciudad estuviese buscando una pareja sentimental- No podía dejar de servir licor en mi vaso mientras aún no creía que no había resultado alguno en mi búsqueda.
Supuse que no iba a llegar tan lejos si me quedaba sentado mirando el monitor de la computadora, así que decidí ir a un bar y probar suerte de manera un poco más inmediata. Recuerdo el nombre del bar, la cantidad de hombres y el hedor a cerveza caliente y colonia barata siendo sudada con el movimiento de sus ridículos pasos de baile. Tomé la mesa en un rincón y pedí que no me dejaran de traer cerveza hasta que mis $154 dólares no me dieran para más.
Lo que había empezado como una búsqueda desesperada de compartir con alguien mis peores momentos y que hiciera de ellos los mejores, pasó a ser una borrachera de inconciencia en que me tuvieron que llevar cargando hasta mi apartamento.

Vomité para después preparar el desayuno. Había leído en un libro de Bukowski que no hay nada mejor que un huevo cocido, puse a calentar agua y me senté sobre el borde de la cama para pensar. Mi meditación fue mermada por un sonido desconcertante que no parecía callar así que me volví loco buscando la fuente de semejante aberración. Mi sorpresa fue tal al darme cuenta que procedía de la computadora porque la página de citas había encontrado una pareja potencial para mí. Recobré la cordura, bajé un poco la flama de la estufa, arrastré una silla y comencé a leer el perfil de la mujer que según sería mi pareja ideal.


Nombre: Telma P.

Edad: 29

Pasatiempos: Ninguno

Lugar de Nacimiento: Parkesburg, WV

-Una mujer sin pasatiempos podría ser un peligro- Pensé de inmediato -Y, ¿qué hace viviendo tan lejos de donde me encuentro? No veo nada de ideal, estúpida computadora- Abandoné por un instante la tarea en cual me había empecinado para primero que nada, ver por mi bienestar, comer el huevo cocido y prepararme que tenía que dar un par de clases en el museo James A. Michener. Había estado viviendo los últimos 4 años de mi lectura de poesía, clases de literatura y talleres de fotografía en dicho recinto, los cuales no me daban para mucho, me daban para lo que necesitaba: Pagar el alquiler, ocasionalmente cenar fuera de casa y dos o tres botellas del mejor burbon de Tennessee. Y ahora, con el reciente descubrimiento de mi pareja potencial, admito me puse a dejarlo en sólo 1 botella a la semana.

Habrán pasado a lo mucho uno o dos días hasta que decidí contactar a Telma por medio de un correo electrónico. Y tardé tanto tiempo porque al igual que con mis escritos, estaba pensando en la palabra correcta con la cual empezarlo:

Hola, Telma.

No soy muy participe de este tipo de servicios que se ofrecen por medio de la red, mucho menos soy una persona que esté desesperadamente buscando el amor o compartir tiempo con alguien. Un amigo me comentó al respecto y decidí intentarlo.

Platícame de ti.
Mis más sinceras disculpas

-Ed Lain-



-¿¡Qué demonios estoy haciendo!?- Dije internamente mientras me tomaba el cabello con las manos. A lo hecho pecho, y no me quedaba sino esperar la réplica de Telma, esperando que mi mensaje tan cortante, misterioso y patético no la haya espantado.
A los 5 días de haber enviado el mensaje, ya ni siquiera me acordaba de él. También había perdido todo interés en siquiera sentarme en la computadora. La usaba de vez en cuando para editar mis escritos o estar en contacto con la gente del museo la cual como nunca, me había estado dando trabajo y esto me caía de lo mejor.

miércoles, 17 de abril de 2013

Saudade


I

-Ed Lain, es suficiente. No lo soporto, tendré que irme.- Decía la carta.
De verdad no terminé de leerla pues sabía que era una forma cobarde en que Aura me sacaba de su vida. ¿Qué podía esperar una persona como yo? Me desperté con una resaca horrible a razón de mis constantes desvelos sobre el escritorio, lleno de hojas con pensamientos insensatos, de sentimientos inexistentes, esos que Aura no proyectaba ni me hacía sentir.

Habían pasado 11 penosos años desde que la conocí en aquella biblioteca. Lo que me enamoró fueron sus ojos. Si fuese un libro y éstos estuviesen sobre de mí, no podría sino quedarme inane suspirando a que me acabara a parpadeos. Pero no lo era, así que mi sueño de ser devorado por su insondable brillantez era una estupidez.
Me introduje como un escritor cuando en realidad no sabía siquiera si podría usar de forma
correcta una coma en una sentencia, sentí que me daría puntos, puesto ella era asidua a la lectura y al ser yo escritor se enamoraría fácilmente de mí.
La hice reír un poco con anécdotas de mis borracheras, en las cuales tuve que disfrazar mi
participación. No era algo a lo que la quisiera introducir de manera primordial. Sabía de antemano que seguro era algo que la iba a espantar.
Salimos un par de veces antes de darnos nuestro primer beso, y en realidad no era que yo no lo quisiera desde aquella tarde en la biblioteca, sin embargo, ella parecía una mujer decente, de esas que te imaginas que existen pero nunca crees encontrar.

Recuerdo a la perfección que estábamos en un bar al que normalmente iba a ver si picaba algo en el anzuelo, ya todas con varias copas encima se vuelven más accesibles. Yo no contaba con una apariencia muy agradable que digamos. Me hacían falta varios dientes y tenía un ojo más grande que el otro, por eso mismo necesitaba de ese disfraz que me brindaba el alcohol.
Sonaba una canción de Sonic Youth en las bocinas del lugar mientras Aura y yo platicábamos, de verdad no sé de qué. No podía dejar de ver sus labios rojos moviéndose de arriba para abajo.
Pensaba en amalgamarme, fundirme y morir de hambre allí. Tomé un respiro profundo y pensé en que no tenía nada que perder y todo que ganar. Me fui acercando a ella disimulando el no escucharla y en un parpadeo la besé. Sentí que fueron décadas lo que nos vimos a los ojos desconcertados al respecto, ella seguro no se lo esperaba. Cerré los ojos esperando que ella hiciera lo mismo y que así continuara la dicha de sentir su calor corporal y su saliva entrar a mí y así fue, los dos reímos inocentemente y nos separamos. Fui por más cerveza y así fue, el primer beso. Y ahora, no puedo recordar el último. Aura se había ido, o al menos eso decía su carta y comienzo a sentir que esto no será tan bueno como lo esperaba.
  


 II

Me asomé por la ventana y pude ver que era de noche, o se hacía de día. Había perdido toda noción de tiempo debido a mis constantes noches de licor intentando encontrar la palabra perfecta para el título de mi novela.
Decidí hacer algo diferente ahora que me encontraba solo, Aura no decía a dónde había ido, ni por qué se fue, sólo dijo que se iba, eso decía su carta -No lo soporto, tendré que irme- Vete, sí te necesito pero no te voy a llorar.
Fui a la licorería de la comunidad la que por cierto era atendida por una señorita de buen ver, parecía estaba ahí para costear la universidad. Decidí que si iba a hacer algo con ella, era el momento, ya más tarde cuando regresara por la segunda botella, no la encontraría.

La saludé amablemente diciéndole -Hey, ¿dónde están los hielos?- Le dije con voz aguardentosa -Al final del pasillo, junto a las bebidas energéticas- Caminé hacia ellos sin dejar de verla.
Tropecé con un estante de lentes y me probé unos, los lentes oscuros siempre esconden las intenciones de los libidinosos como yo. Tomé los hielos, los puse sobre el mostrador junto a una botella de Whisky barato y salí. No podía dejar de pensar en que mi oportunidad se había ido, tampoco podía dejar de pensar en Aura, la cual era el motivo de que yo en primera instancia haya ido tan temprano a emborracharme, querer besar a la dependiente de la licorería y ahora la causante de unas ganas de vomitar, era ella o la resaca, para mí eran lo mismo, por la mañana las tenía jodiendo mi existencia y con el transcurso del día me las iba quitando.
Me causa un dolor muy peculiar el hecho de estar pensando de tal manera de la mujer que me aceptó en su vida y que por tanto tiempo soportó mis desplantes, me sacó de cantinas, me salvó de la policía y que en dos ocasiones estuvo por darme un hijo. No lo puedo evitar, ¿cómo se atreve? Se va, así, sin más, ¿quién se cree?

Camino al apartamento me topé con Skete, un joven drogadicto y bueno para nada que en varias ocasiones me había intentado convencer de asistir a fiestas del barrio a conocer mujeres.
Muchas veces me negué debido a que yo sé cómo es el ambiente en una fiesta de jóvenes. Aunque ese día algo en mí me dijo que igual no podía ya perder nada al haber perdido lo único que me quedaba. Le dije a Skete que tenía muchas cosas en las cuales pensar y una botella que rogaba por ser consumida, sacó algo de su bolsa quiso entregármelo, empezó a temblar de forma muy extraña por lo cual la bolsa cayó al piso y supuse que era la manera en que me ignoraba, nunca pensé que se hubiera muerto ni nada, recogí la bolsa, era un polvo extraño. Seguro heroína o algo similar.



III 

Intenté llamar en muchas ocasiones a mi preciosa Aura y en ninguna me parecía contestar. Seguro cambió su número, maldita. La fui a buscar a casa de su amiga Bleu sin resultado alguno.
Como no tenía a quien más recurrir, llamé a Skete quien llamó a otro amigo, quien llamó a otro amigo. En un par de horas yo estaba fuera de mi apartamento, en un coche con un extraño camino a ningún lugar.
A cada segundo me hacía más falta la presencia de mi mujer y no quería verme en un episodio del que ella no pudiera salvarme, así que salté del coche en movimiento y comencé a correr.
Iba sin dirección fija, pero cualquier cosa era mejor que a donde me estaban llevando.
Me encontré con un barrio conocido y supe que estaba por llegar a mi lugar. Pasé por la licorería, en donde por cierto ya no estaba la joven, así como me lo supuse en un principio, tomé los hielos, la botella, pagué y caminé. De nuevo ahí estaba Skete quien me volvió a recordar de la fiesta y no hice sino seguir mi camino.

Vaso tras vaso, sentado frente a la máquina de escribir quise expresar a Aura lo que sería mi confesión, lo que nunca me escuchó decir y que siempre sentí por ella, al mismo tiempo que pensaba en Skete, en la chica de la licorería, en las mujeres que podrían estar en mi cama esa noche, en mí. Me daba vueltas y vueltas la cabeza tratando de asimilar por qué Aura me había abandonado, sé que nunca le entregué nada, pero tampoco nada le faltaba.
No me di cuenta de cuánto había escrito, de lo que sí me di cuenta es que ya no había licor y no quedaba sino la bolsa con el polvo extraño, decidí tomar un poco o lo que yo creí que era un poco y lo siguiente que hice fue tomar el valor suficiente para leer la carta.





Ed Lain:

Es suficiente. No lo soporto, tendré que irme ya que encontré en el Internet el auto que siempre había soñado a un precio único, no tenemos mucho pero confío en que poco a poco iremos saliendo del apuro. Eres un hombre maravilloso, con el que día a día me siento la mujer que siempre. Me enamoras constantemente con tu creatividad literaria y me derrito con tus poemas. El tipo que lo vende es un viejo en Vermont, así que pasaré el fin de semana fuera. Nos vemos el lunes dios mediante.
De verdad muero por ver tu rostro al ver lo que está frente a tu puerta, y no lo digo por mí, jaja. Besos.

-Aura-



 Mis ojos se inundaron de lágrimas, qué estúpido fui al no terminar de leer la carta, me imaginé lo peor, siempre fui así, tan negativo y pesimista. Me sentía un poco raro para ese entonces, seguro así se siente ser un idiota, pero, yo lo había sido toda mi vida y nunca fue similar. No podía sentir las manos y tenía la vista borrosa. Para cuando acordé empecé a sangrar de la nariz y no pude sino marcar 911 desde el teléfono. Todo se puso negro y escuchaba una voz distante que decía -Sobredosis- En ese momento supe que ya nada podía hacer sino sacar fuerza para con mi último suspiro decir -Aura, te amo-

lunes, 15 de abril de 2013

Así de fácil.

He intentado de manera desesperada borrar las huellas que he ido dejando, sin darme cuenta que no soy sino eso. La acumulación de instantes que decidieron quedarse.

miércoles, 10 de abril de 2013

Parte número dos de diez: Los últimos días de Daniel y sus por siempre 25.

Ya que toda situación representa un reto para la vida de el hombre y le presenta un problema para él que tiene que resolver, la literatura se ha vuelto parte de mí pues es la única manera en que puedo ignorar la vida que no se me dio.

Debo reconocer que en un mundo de preguntas sin respuesta la vida no puede ser cuestionada ya que sólo me puede responder si yo le respondo a ella. ¿De qué manera puedo responder? Siendo responsable; de mis actos, ideas, sentimientos, de mí en su total comprensión.

Expresado tarde y de manera profunda es mi pesar, es como un error en un poema; inane. La toma de un juicio mudo, promesas hechas de harina blanca.
Un montón de malas palabras que me llevan a una escalera bajo el mar, al que le temo, en donde me ahogo. Y sé que nunca voy a salir de mi tumba, ni que podré acabar con mi energía acumulada la cual me mantiene irreconocible, moviéndome en el suelo.

Es en días como éste donde me gustaría tener brazos que me rodeen para poderme abrazar. No sólo filtros y cenizas que no me piden más.

A veces siento que lo que hago es un arte, como lo es todo, y que lo llevo a cabo de manera correcta. Aunque duele, mucho, duele mucho porque es real y es real porque lo tengo aquí, en el pecho quemándome como oro derretido sobre la piel.

Sé que esto, aunque es nada; algo significa. Al menos yo le doy su propio significado al traerlo a mi existencia y a veces me cansa pensar en todo lo que nunca podré tener. Vidas que no podré vivir, que no me pertenecen.
No soy sino un instante de vacíos que ocupan ser llenados esperando la infinita y callada inexistencia.

martes, 9 de abril de 2013

Nadie podrá entrar a mi frío corazón.

No hay cambio

A veces, quisiera escribir diferente.
Sobre cosas que no conozco y quiero conocer.
Escribir sobre sentimientos que no me han llegado
o de personas que ya no están.
Todo siempre es lo mismo
un ciclo interminable de martirización.
El consumo de mi cultura visto desde ojos que ya no quieren ver.
Todo quema, todo duele, todo pesa.
Seguro por eso siempre escribo igual
seguro por eso no puedo cambiar.

martes, 26 de marzo de 2013

Parte número uno de diez: Los últimos días de Daniel y sus por siempre 25.

Suele ser lo mismo todos los abriles; perdida de identidad, mal funcionamiento de las capacidades intelectuales, moral ambigua, detrimento de consciencia, depresión insondable, melancolía, decaimiento, auto-sabotaje de planes y/o el incumplimiento de metas.
Se puede llegar a pensar que la culpa es mía y por ende soy yo la solución. Sin embargo, se es un poco difícil responsabilizarse de su estado de ánimo cuando no se tiene siquiera control sobre de él y se halla perdido en la desestabilidad. Levantar el rostro se convierte en una labor titánica cuando el peso de todas las vidas a las que me rehusé, los planes y sueños se me han ido acumulando sobre la nuez.

Las muestras de afecto, palabras de aliento y demás cuestiones a las que rara vez me veo sometido ayudan a socavar la poca estima que me permanece ya titubeante.
Decir que puedo el mundo en las manos, que con mi facilidad de palabra e ingenio para resolver problemas pueden sacarme adelante es exactamente lo mismo que decirme nada, puesto, veo cómo le resuelvo la vida a ajenos y a extraños, levantando ánimos tan fácil como si levantara mis parpados al abrir los ojos, tan natural, y no poder con la mia vita o con mio stato d'animo.

De un tiempo a la fecha no me ha importado nada, literalmente. Paso mis días encerrado en el cuarto, escuchando música, a la expectativa. Derramando lágrimas sobre la maquina de escribir quien soporta mis maltratos en el intento del descubrimiento de esas palabras que engendrarán una obra maestra, alejado de mis amigos de tantos años a quienes he visto elevarse a base de esfuerzos, tan distantes, me encuentro viajando en sentido contrario por temor a las alturas.

26 años y la vida al parecer me sigue dando dosis de realidad dañina cada cierto tiempo los cuales son aceptados (tomando el ejemplo de Bukowski al introducirsele Barfly) de forma en que no me queda de otra sino quejarme y conformarme, esperando, siempre esperando, que es para lo que se nace; algo mejor.

domingo, 10 de marzo de 2013

La muerte muerta.


Nadie tiene el conocimiento de temerle a sus pensamientos, no como yo lo hago. 
Son como un bosque lleno de el follaje de lobos hambrientos en un instagrama sin descubrir. 
Un umbral no descrito científicamente embalsamado en formas efímeras, lleno de sudor y malestares que anuncian un fuego que no podrá ser consumido.  

Con mi peso sobre la tierra, extraño, sin saber si soy yo quien me mira a los ojos; una forma en que la imperfección asume un cuerpo que no le pertenece para poder ser amado, que ignora su otra mitad, resistiendo en las madrugadas los interminables ríos de leche y sal, sollozando mientras afila la navaja.
Levantando muros de cemento en donde los animales se olvidan de su irredimible alarido de estrujo.
La otra mitad me escupe en la cara, me devora y me orina burlándose de su pureza mientras sus gritos llenan el valle, donde mis labios gimen por no perseguir la gloria.

martes, 26 de febrero de 2013

Don't text your ex

Tu aroma y el peso de tu nombre
fueron alejados por la brisa otoñal
El numero rojo alojado en mi pecho
ha secado y caído bajo mis pies
Pájaros, noches, nada
con la piel deslizándose por mi piel
Déjame cerrar los ojos
para volver a empezar

lunes, 25 de febrero de 2013

Está lloviendo sobre Ella

De noche y entre argumentos rendidos
deliberadamente en la debilidad de nuestro amor
Somos un alma joven dando su primer paso
para separarnos de nosotros mismos

Está lloviendo sobre Ella
de esa nube negra caen deshidratados sus anhelos
Me tomó tanto tiempo encontrarte
y ese fue el problema
pues tanto tiempo tardé en dejarte

viernes, 8 de febrero de 2013

Los borrachos también tenemos sentimientos.

¿Dónde quedó la afinidad a las personas beodas? 
¿Acaso se olvidó que somos los que podemos exteriorizar de mejor forma nuestros sentimientos y hacer sentir cosas nunca antes experimentadas? 
Somos un viaje en bicicleta cuando no se sabe siquiera andar en ella. 
El Home-Run de esa serie mundial que le da el triunfo a tu equipo. 
Hacemos lo que nos place, y nos place lo que nos hace.

martes, 5 de febrero de 2013

Carta a el mundo por ser casi mi cumpleaños

Pensando en retrospectiva, sé muy bien no he tomado las mejores decisiones.
Siempre me inclino hacia aquellas que me otorgan de alguna forma felicidad pasajera a esas que con esfuerzo y a base de persistencia y muchos problemas me hubiesen dejado una plenitud y una satisfacción perpetua. ¿Qué no todos somos así? Nos gustan las cosas fáciles, nos conformamos con "vivir el momento" Qué pésima forma y asquerosa de existir, ridícula y como le quieran decir.

Tampoco es como que sea la persona más alegre ni la que mayor control tenga sobre sus emociones o con una gran estabilidad mental y pensando de forma positiva, lo cual rara vez hago, eso me ha ayudado a convertirme en lo que me considero en la actualidad; un pesimista solitario con enormes ganas de enamorarse, un escritor empedernido sin futuro, un padre que a duras penas puede con el título y que no sabe aprovechar la bendición.

Nadie es perfecto, mas mis niveles de imperfección están al borde. Me convierto en el error más grande jamás engendrado por una mujer. Y diciendo lo anterior, siento le estoy fallando a mi madre, quien no se merece ver a su primogénito ir de fracaso en fracaso. Tampoco mi padre, que a base de sudor, lagrimas y sangre me ha puesto en donde estoy, que para no decirles mentiras, no sé en dónde estoy. Lo que sí sé es que estoy en un lugar en que si fuese capaz de levantar la cabeza, podría ver las estrellas.
¿De qué forma se espera que yo levante el rostro? Es algo que me pesa enormemente, las esperanzas y los sueños que se tienen de mí sin ser yo quien los tenga de mí. Que me digan que soy capaz de sostener el mundo con dos dedos cuando si de verdad supieran de qué soy capaz, no se atreverían ni a hablarme.

Sé que en mí está el cambiar todo eso, dependo sino de mí para cumplir el sueño de todos, darles gusto, que me vean triunfar. Aunque si me preguntaran les diría que a mí, me basta con existir, pues de mi miseria mucho puedo escribir y ese es mi plan, mi sueño; espero que se respete.


-Daniel Hernández

lunes, 4 de febrero de 2013

De la serie "Poesía de escritorio"

Hola, soy Daniel. El de los ojos tristes
El que impulsa a la bebida a una cama
que con un grifo de agonía
intenta quitar su resaca
La respuesta a tu lengua seca
whisky de miel
Cúrame con estupor
cae rendida
mientras la música suena alto
déjame bailar contigo
desnudos a la luz de la ventana
Voltea mi cuerpo mientras yace inerte, dormido
Moléstame en mi sueño
pon mi cabeza sobre la almohada
asegúrate de que los demonios salgan
con mis lagrimas en la sabana.

Otra verdad

No existe la felicidad, sólo nos distraemos de la tristeza.

Necesidad


¿De dónde se origina el deseo del ser humano?
¿Será verdad que cada alma es un universo?
Compuesta de un millón de estrellas y sólo un Sol.

Perdida de tiempo.

Porque sé que tú nunca podrás escribirme como yo a ti
que nunca te vas a desangrar sobre un papel.
Ni siquiera sabes el significado de el espacio entre las palabras.
Podría pedirle más a una manzana podrida llena de gusanos
seguro me daría el más dulce de los néctares.

viernes, 1 de febrero de 2013

Pedradura

Nos arrastramos por el suelo, sin fricción. Con los cuerpos como montañas.
Los nudillos llenos de sangre, de ausencia, de principios sin final.
Crujientes, crecientes, por debajo.
Con los cuerpos como montañas; sin órganos.

Triste melodía

De verdad son pocas las cosas que me duelen:
Me duele que no haga frío y que haga frío
Me duele el corazón debido a mi hipertensión
y; la canción que les presento a continuacion.

La chica aguacero/Destructor de cerdos

Medio dormido en mi tumba abierta.
Miro hacia el cielo y tallo su figura en las oscuras nubes.
Deseo ahogarme en su veneno.
Pensaba que iba a curarme las heridas cuando en realidad
lo que hacía era plantar tumores dentro de ellas.

jueves, 31 de enero de 2013

Veritas veritatis

Ignorantes, el presente que vivimos
será el pasado por el que suframos 
en el futuro.

Entendimiento mezclado

Siento que momentáneamente entendemos el dolor de otra persona por diferentes razones:

  1. Porque somos el dolor de esa persona
  2. Porque hemos experimentado la misma clase de dolor
  3. Porque creemos entenderlo todo cuando en verdad no hacemos sino empatizar erróneamente

Y momentáneamente; somos las 3.

miércoles, 30 de enero de 2013

El universo

Todos saben que no vale la pena vivir
-Albert Camus-

El último día del año

No quiso salir el sol. Está harto de brindarnos su encender cotidiano, le damos asco.
No clarificamos ni parecemos entender, lo ofuscamos con negligencia de vidas que no nos pertenecen, de tiempo que nos adueñamos y no nos basta, lo queremos robar.

Con huesos podridos en cada andar que crujen bajo el soslayo de la existencia, un incesante abastecimiento de sueños e ideas malogradas.
Somos la estirpe del fracaso, inocuos ante la esencia descollante de la ignorancia.
¿Merecemos morir? ¡No! la muerte es un triunfo, merecemos vivir sobre lo que hemos creado, mierda seca sobre mierda seca, capas de yerto excremento, la sociedad.

Respuestas sinceras

Una colección de las respuestas más atinadas en mis peores momentos.

-¿Cómo estás?
-No estoy mal. Aunque si me comparo con quien sea, la respuesta sería diferente. A veces hay que ser mediocres y conformarnos con lo que tenemos para no sufrirle.

-¿Te gustó la comida?
-Pues no la estoy vomitando.

-Qué divertida película. ¿Te gustó?
-No me quedé dormido.

-¿Qué quieres hacer hoy?
-Da lo mismo, nada va a cambiar.

Continuará...

martes, 29 de enero de 2013

Sólo palabras.

Muchas veces la salida más fácil se encuentra en llamar la atención.
Es allí donde la depresión nunca podrá esconderse.

Malos hábitos

La muerte se fuma mis cigarrillos
ponderando mi ausente existencia
mientras bebe mi vino
secando mi voz.
Con su helado toque se ríe
para darme las gracias
e irse a dormir.

Portishead - Roseland New York City

A veces no se necesita sino escuchar para sentir. O, ¿sentir para escuchar?

Quiero regresar el tiempo y evitar crecer vacío.


Ciclos

Nacemos condenados a una vida inconexa y nuestra agonía cae en oídos sordos.
Somos consumidos por respuestas vituperantes que flotan sobre un abismo
acechados por fantasmas errantes de quienes nos han abandonado.
Nacemos muertos y morimos en vida.

Solamente los débiles son quienes nunca están solos.

La primer publicación siempre es la más difícil

¿Cuándo es cuando?
¿Qué es que?
¿Dónde es donde?
¿Quién es quien?
¿Y por qué nos importa?